Por Luis Herasme
Lunes, 4 de mayo 2026
SAN JUAN DE LA MAGUANA.– La oposición a la minería en esta provincia ha escalado de forma sostenida, pasando de concentraciones de cientos de personas a movilizaciones multitudinarias que en los últimos días han reunido a miles de personas.
La movilización de mayor contundencia fue realizada la tarde de este domingo 3 de mayo, seis días después del paro de 24 horas del 27 de abril, acatado en casi un 100% por organizaciones agrícolas, comunitarias, religiosas, de educadores, de comerciantes, y de transportistas.
El movimiento, articulado en torno a la consigna “agua sí, oro no”, rechaza principalmente el desarrollo del proyecto minero Romero, promovido por la empresa canadiense GoldQuest Mining Corp.
La iniciativa contempla la extracción de oro, cobre y plata en una zona de la Cordillera Central caracterizada por sus abundantes recursos hídricos, considerados esenciales para la vida y la producción agrícola.
El yacimiento se ubica en áreas montañosas cercanas a comunidades rurales de San Juan, incluyendo zonas próximas a Hondo Valle, y a fuentes de agua que alimentan el sistema agrícola del valle.
Uno de los puntos más sensibles es la cercanía con la Presa de Sabaneta, con la cual son irrigadas más de 30,000 hectáreas, equivalentes a más de 477,000 tareas, dedicadas a la producción agrícola.
Aunque el conflicto se centra en el proyecto minero Romero, sectores sociales advierten que su aprobación podría marcar el inicio de nuevas explotaciones mineras en otras áreas de la zona montañosa de la provincia.
Proceso de lucha
El rechazo al proyecto ha seguido una evolución progresiva. En una primera etapa, surgieron alertas de comunitarios, técnicos y ambientalistas sobre los impactos en el agua, la salud y la producción agrícola.
Luego, diversas sectores, entre los cuales grupos campesinos, iglesias, profesionales y políticos locales, comenzaron a articular una respuesta conjunta.
Con el paso del tiempo, las acciones se intensificaron, con marchas, concentraciones, pronunciamientos públicos y, más recientemente, el paro del 27 de abril, seguido por la gran movilización de miles de personas el domingo 3 de mayo, la mayor expresión de rechazo popular a la minería.
El eje del conflicto
San Juan es reconocida como una de las principales zonas agrícolas del país, con una economía fuertemente dependiente del agua. En ese contexto, amplios sectores consideran que la minería metálica representa un riesgo para la sostenibilidad de un territorio que requiere abundante agua para la producción agrícola.
El proyecto Romero contiene reservas estimadas en unas 840,000 onzas de oro, cuyo valor supera los 3,800 millones de dólares a precios actuales del mercado, equivalentes a más de 220 mil millones de pesos dominicanos.
Si se consideran todos los recursos identificados, el valor total podría rondar los 5,000 millones de dólares. Sin embargo, sectores sociales sostienen que, aun si esos millones se destinaran íntegramente a beneficiar a San Juan, no compensarían los daños a sus cuencas hidrográficas y a sus fuentes de agua.
Peor aún, advierten, la mayor parte de esos recursos quedaría en manos de la compañía minera, pero en todo caso este no es un punto de negociación, ya que la posición asumida por amplios sectores de San Juan es de rechazo total a la minería en la provincia.
Otro de los aspectos que preocupa a los sectores sociales es el impacto contra la salud que tendría una eventual explotación minera en la provincia, por la contaminación de las fuentes de agua y el aire.

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