Por Luis Herasme
Viernes, 1 de mayo 2026.
Plantear un ataque militar de Estados Unidos contra Cuba no tiene base legal, no es justo y carece de todo sentido.
Cuba no ha atacado a nadie. No ha declarado la guerra. No representa una amenaza contra ningún país del mundo.
Entonces, la pregunta es inevitable: ¿con qué derecho una potencia decide intervenir en otro país y cambiar su sistema o su gobierno?
Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitidas este viernes 1 de mayo, no ayudan a bajar la tensión. Al contrario, la elevan.
Las declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, emitidas este viernes 1 de mayo, no ayudan a bajar la tensión. Al contrario, la elevan.
Hablar de “tomar Cuba” y mencionar el envío del portaaviones USS Abraham Lincoln cerca de la isla no es una broma. Es una amenaza real a tomar en cuenta.
Cuando la misma potencia que atacó a Venezuela el 3 de enero ahora amenaza con ir contra Cuba, ya no parece una advertencia, sino una decisión en marcha.
Cuando la misma potencia que atacó a Venezuela el 3 de enero ahora amenaza con ir contra Cuba, ya no parece una advertencia, sino una decisión en marcha.
Más aún, cuando la amenaza se intenta justificar con argumentos que no demuestran que la isla caribeña constituya peligro alguno a la seguridad de Estados Unidos.
Más allá de esas acusaciones, Cuba ha sido reconocida por su cooperación en salud y educación, enviando médicos y apoyo a otros países.
Se puede estar o no de acuerdo con su sistema político, pero eso no le da derecho a nadie a imponer cambios por la fuerza.
Un ataque no sería una solución, sería una imposición. Y, peor aún, una acción aventurera contra un pueblo que evidencia fuerte unidad interna para la resistencia, en legítimo derecho a su defensa.
Estados Unidos mantiene un bloqueo económico contra Cuba desde hace más de 60 años
Si se acepta que un país puede atacar a otro en clara violación al derecho internacional y a la soberanía, entonces ninguno está realmente seguro. Hoy sería Cuba, mañana podría ser cualquier otro.
Un ataque no sería una solución, sería una imposición. Y, peor aún, una acción aventurera contra un pueblo que evidencia fuerte unidad interna para la resistencia, en legítimo derecho a su defensa.
Estados Unidos mantiene un bloqueo económico contra Cuba desde hace más de 60 años
Si se acepta que un país puede atacar a otro en clara violación al derecho internacional y a la soberanía, entonces ninguno está realmente seguro. Hoy sería Cuba, mañana podría ser cualquier otro.

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