Haití y el fracaso de las intervenciones armadas


Por Luis Herasme
Miércoles, 29 de abril 2026

La salida de las tropas de Kenia de Haití vuelve a poner en evidencia una realidad que ya se ha visto antes, llegan fuerzas internacionales, se habla de avances, pero en el terreno la crisis sigue igual o peor.

Ahora entra en escena Chad, con la promesa de enviar 1,500 soldados, de los cuales ya han llegado unos 400.

La llegada de esta fuerza no llevará a un cambio real, porque por su condición misma no atacará las causas profundas de la crisis haitiana. En la práctica, se trata de un relevo de tropas, no de un cambio en la forma de enfrentar el problema que genera la violencia.

Cada vez queda más claro que Haití no se va a arreglar con presencia militar. La violencia que vive el país no surge de manera aislada, sino que es el resultado de una combinación de pobreza extrema, falta de oportunidades, ausencia de un Estado funcional y una clase política que ha perdido credibilidad.

Por eso, aunque se desplieguen tropas, el problema permanecerá. Ya ocurrió con la misión de la MINUSTAH de la ONU, que estuvo en el país durante más de una década, entre 2004 y 2017, sin lograr transformar su realidad de fondo.

En este contexto surge una pregunta inevitable, ¿por qué están Kenia y Chad, pero no potencias como Estados Unidos, Francia o Canadá?.

La respuesta está en una decisión política. Las grandes potencias han optado por no involucrarse directamente para evitar los costos que implica una intervención de este tipo, como el costo político dentro de sus propios países, las críticas de la opinión pública y el riesgo de quedar atrapados en un conflicto sin salida clara.

En lugar de asumir el protagonismo, prefieren respaldar desde fuera y permitir que otros países asuman el rol operativo, bajo una lógica simple, si las cosas salen bien, el crédito es compartido; si salen mal, el costo lo pagan quienes están en el terreno.

A esto se suma una realidad difícil de ignorar, Haití no está entre las prioridades del mundo. No tiene un peso económico significativo ni juega un rol determinante en la agenda internacional.

La violencia que hoy define la realidad haitiana no es solo criminal, sino estructural, resultado de un sistema que no ha logrado funcionar.

Lo que se observa en este momento no es un esfuerzo decidido por solucionar la crisis, sino por evitar que se desborde.

Se intenta contener la violencia, mantener cierto nivel de control, pero sin dar el paso que marque el camino para alcanzar la solución.

Share on Google Plus

About Luis Herasme

This is a short description in the author block about the author. You edit it by entering text in the "Biographical Info" field in the user admin panel.
    Blogger Comment
    Facebook Comment
Haití y el fracaso de las intervenciones armadas - El Fututo | Noticias de República Dominicana y el mundo desde el Sur dominicano html += '
  • ' + title + '
  • '; } html += ''; container.innerHTML = html; } document.addEventListener("DOMContentLoaded", relatedPostsWidget);