Por Luis Herasme
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Domingo, 25 de enero 2026.
El despliegue del portaviones USS Abraham Lincoln cerca de aguas iraníes revive el mismo guion utilizado en Irak, Libia y el que está en curso contra Venezuela. EEUU acude a la narrativa de acusaciones falsas para encubrir guerras de apropiación y destruir soberanías.
El arribo del portaviones a Oriente Medio, vuelve a encender las alarmas en una región históricamente castigada por la intervención militar de Estados Unidos.
Aunque hasta ahora Washington asegura que no hay ataques inminentes, el tamaño y la composición de la flota desmienten cualquier intento de presentar este despliegue como una simple acción disuasiva.
El propio presidente Donald Trump confirmó que una “flota masiva” se dirige hacia Irán, afirmando que preferiría que “no pasara nada”, pero dejando claro que su gobierno mantiene bajo estrecha vigilancia a la República Islámica.
En los hechos, Estados Unidos ha reforzado su presencia militar con un poder ofensivo que incluye destructores, cazas F-35, aeronaves de combate y aviones de guerra electrónica, una estructura diseñada para la guerra, no para la diplomacia.
El discurso que acompaña esta escalada es viejo y conocido. Se acusa a Irán de ser una “amenaza para la región”, de buscar armas nucleares, de no respetar los derechos humanos y de carecer de democracia. Son los mismos argumentos utilizados una y otra vez para justificar invasiones, sanciones y agresiones que luego dejan países destruidos y pueblos sumidos en el caos.
Así ocurrió con Irak, el 20 de marzo del 2003, invadido bajo el falso pretexto de armas de destrucción masiva, lo que terminó con el asesinato de Saddam Hussein y la devastación del país.
Lo mismo sucedió en Libia, desde el 19 de marzo del 2011, donde la OTAN, encabezada por Estados Unidos, promovió una guerra que culminó con la muerte de Muamar el Gadafi y la desaparición del Estado libio.
El mismo patrón se repitió en Venezuela, agredida el 3 de enero, en una acción que dejó más de 100 personas asesinadas y derivó en el secuestro del presidente Nicolás Maduro y de Cilia Flores, un hecho denunciado como una grave violación de la soberanía y del derecho internacional.
El denominador común de estas agresiones no ha sido la defensa de la democracia ni la protección de los pueblos. Ha sido el petróleo y otros recursos energéticos. Allí donde existen grandes reservas energéticas, aparecen las amenazas, los bloqueos, los portaviones y las operaciones militares.
Hoy Irán ocupa ese lugar en el tablero geopolítico. La presencia del USS Abraham Lincoln frente a sus costas no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia reiterada de presión y fuerza, que ya ha demostrado sus consecuencias en las naciones mencionadas.
Frente a este escenario, la comunidad internacional no puede seguir aceptando como verdades los mismos pretextos que, una y otra vez, han servido para justificar guerras de apropiación o rapiña.

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