Por Luis Herasme
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Domingo, 11 de enero 2026.
El papa León XIV, en un mensaje emitido este domingo, volvió a condenar la agresión militar que mató decenas de personas y concluyó con el secuestro del presidente Nicolás Maduro y la primera dama Cilia Flores, la madrugada del 3 de enero, en Caracas.
Advirtió que este ataque fue un atentado a la soberanía de Venezuela, que lejos de ayudar a la paz, profundiza la confrontación.
El Pontífice expresó su preocupación por la incursión militar de Estados Unidos y por la presencia de flotas norteamericanas en aguas del Caribe, señalando que este tipo de despliegues eleva peligrosamente la tensión regional.
En su reflexión final, el Papa recordó que la paz auténtica exige “la humildad de la verdad y la valentía del perdón”, no la imposición armada.
Desde el Palacio Apostólico, tras el rezo del Ángelus, afirmó que el respeto a la soberanía y a la voluntad del pueblo venezolano es un principio innegociable, y que toda acción que lo vulnere solo agrava el conflicto y el sufrimiento de la población.
El Pontífice expresó su preocupación por la incursión militar de Estados Unidos y por la presencia de flotas norteamericanas en aguas del Caribe, señalando que este tipo de despliegues eleva peligrosamente la tensión regional.
A su juicio, la estabilidad de Venezuela y del continente solo puede alcanzarse si cesan las agresiones externas y se privilegia el bien común por encima de intereses geopolíticos.
En un tono más amplio, León XIV lamentó que la diplomacia del diálogo esté siendo reemplazada por lo que definió como una “diplomacia de la fuerza”.
En un tono más amplio, León XIV lamentó que la diplomacia del diálogo esté siendo reemplazada por lo que definió como una “diplomacia de la fuerza”.
Advirtió que el mundo atraviesa un retroceso alarmante, en el que la guerra comienza a presentarse como una opción habitual, debilitando los mecanismos de entendimiento construidos durante décadas.
Alertó sobre el deterioro del multilateralismo y la fractura del orden internacional surgido tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, en el año 1945.
Alertó sobre el deterioro del multilateralismo y la fractura del orden internacional surgido tras finalizar la Segunda Guerra Mundial, en el año 1945.
Señaló que sustituir el consenso por la coerción constituye una amenaza directa a los derechos humanos.
En su reflexión final, el Papa recordó que la paz auténtica exige “la humildad de la verdad y la valentía del perdón”, no la imposición armada.
Criticó a quienes recurren al poder militar para imponer su dominio y llamó a recuperar una diplomacia constructiva que evite más muertes inocentes.
Al pedir oraciones por las víctimas en Venezuela y otras regiones golpeadas por la violencia, la Santa Sede reafirmó su rechazo al intervencionismo y su defensa firme de la soberanía de los Estados.

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