Wilson Acosta, escribe: "Neiba tras Sus Memorias".


POR WILSON ACOSTA SOSA.

El Presidente Trujillo arribó a Neiba más o menos a las ocho de la mañana de aquel día memorable: 10 de marzo del año 1943.


Entró la caravana desplazándose por la calle apolinar perdomo, la principal, y que además es la continuación de la carretera que conduce a la capital de la república y que al alejarse de Neiba por el occidente llega a la provincia fronteriza de Jimaní enclavada a pocos metros de la línea física que nos separa de Haití.

El mandatario había girado una visita oficial a la ciudad de Barahona y durante los cuatro días de su permanencia allí , visitó la Común de Neiba , con la intención política de llevarle personalmente a sus munícipes la promesa de convertirla en una nueva demarcación provincial.

Llegó portando el proyecto de ley que presentaría de inmediato a las cámaras legislativas, proyecto que después de ser aprobado por sendos hemiciclos fue promulgado mediante la Ley no.229 del 1943.

El primer gobernador de la provincia inaugurada el 16 de mayo del 1943, fue el Doctor Pedro Pablo Sanabia, distinguido ciudadano oriundo de San Pedro de Macorís “ La Sultana del Este “.

Para la época, Neiba era un pueblito polvoriento, rural, cuyas pocas calles carecían de afirmado adecuado, sin contenes ni aceras o calzadas peatonales. 

Sus casas vetustas techadas de palma cana, casi en su totalidad tenían piso de tierra , muy pocas contaban con pisos de madera o pisos de cemento, sin acueducto y con un precario servicio de alumbrado eléctrico.

Según me relataba Manuel A. Acosta , mi padre, en el año de 1924 funcionó, instalada por el ayuntamiento, una planta eléctrica marca “Delceb” que dio servicio de luz a todo el pueblo , a sus calles y sus residencias , desde las seis de la tarde hasta las diez de la noche. 

Antes, a fines del año 1913, decía él, existía un sistema que consistía en faroles de gas de gran tamaño colocados en las esquinas de las calles sobre el tope de postes de madera labrados de forma redonda. 

Se encendían a las seis de la tarde y se apagaban a las diez de la noche. Fueron los primeros faroleros: Don Betilio Rodríguez Medina ( Tilón),  y Pedro Vásquez (Pedro Pan).

El local del Ayuntamiento de la Común estaba donde hoy vemos las ruinas del edificio que albergó desde los años setenta hasta los ochenta o noventa el cuerpo de Bomberos de la comunidad, en la calle San Bartolomé esquina Apolinar Perdomo, frente al parque central.

Era una gran casona antigua construida de madera de palma labrada, y techada de zinc; con sus pisos de cemento y pintada de gris; alta, como lo eran las construcciones de la época. Tenía aspecto señorial. Allí ejerció el distinguido ciudadano don Alfredo Medina, un tiempo después de los acontecimientos que narro, las funciones de Tesoreroo municipal. 

EL Presidente Trujillo fue recibido por una comisión oficial, conformada por autoridades y personalidades encabezadas por Leonte Hernández Acosta, presidente del Ayuntamiento; Romilio Herasme Reyes (Manolo), regidor; Miguel Lama, Síndico Municipal; Manuel Arturo Acosta Sierra, Secretario. Además los ciudadanos Eduardo Leyba; Diogenes Noboa Felix,  presidente de la Junta Comunal del Partido Dominicano; José María Peña, Manuel A. González, Milciades Medina e Ylidio Pérez, juez alcalde comunal, además de la presencia de la Banda de Música, compuesta por jóvenes neiberos, 
la que iniciaría con las notas del Himno Nacional.

El gobierno había elaborado un plan de rescate y de dominicanización de nuestra frontera con Haití y en consecuencia creaba nuevas provincias, comunes y distritos municipales en toda la línea fronteriza, concomitantemente se realizaba un plan de construcción de carreteras y caminos vecinales edificaciones modernas para alojar las oficinas y las escuelas que demandaban estas poblaciones; construcción de canales de regadío y creación de centros sanitarios con la intención de erradicar una serie de enfermedades endémicas que aquejaban a la región desde épocas inmemoriales.

Después de los saludos protocolares, entre aplausos y vítores la Comitiva se instala en el Salón de Sesión del Ayuntamiento, el presidente Trujillo ordena al Secretario de Relaciones Exteriores Manuel Arturo Peña Batlle dar lectura a los documentos que serian enviados al Congreso Nacional para su aprobación y creación de la nueva provincia de Bahoruco. 

El hoy municipio de Tamayo pudo haberse llamado “Tavera", pero resulta que cuando Trujillo pregunta a los presentes a cuál de los poblados se le podía dar categoría de Municipio, la respuesta fue unánime: Hatico. ¡Entonces se llamará Tavera! dijo el mandatario, pero, el señor Anselmo Paulino miembro de la comitiva presidencial intervino diciendo que no debía llamársele Tavera  porque tenía entendido que éste fue pro-haitiano. 

Se produjo un silencio de sepulcro entre los presentes. Nadie tuvo el valor de refutar la calumnia proferida contra uno de nuestros más grandes pro-hombres. Eran tiempos de temor y sumisión. Por lo que prevaleció la infamia y se decidió nombrarla Tamayo. ( En desagravio a la memoria de nuestro héroe debemos señalar que Santana acusó a todos los que no comulgaron con sus intenciones anexionistas y sus ideas políticas conservadoras, de pro-haitianos, lo hizo con Francisco del Rosario Sánchez y con todos sus acompañantes en la frustrada gesta del 1861 que terminó con su fusilamiento y el de gran parte de sus compañeros. 

Cuando el 16 de mayo del año 1943 con júbilo indescriptible manifestado en la espontanea algarabía de sus fiestas, las cuales duraron días en toda la extensión de su geografía, se inauguró la Provincia, el historiador Manuel Arturo Peña Batlle, insigne intelectual autor de “La Isla de la Turtuga", nacionalista y patriota, representó al presidente de la república al presidir aquel acto histórico.

A partir de esa fecha, Neiba inició una ruta de progreso lento pero continuo tanto en el orden material como en el orden intelectual. Muchos de sus jóvenes encontraron quehacer con los empleos de segunda y tercera categoría en las nuevas dependencias oficiales y hubo una migración selecta de profesionales, intelectuales, escritores y poetas, algunos recién egresados de las aulas universitarias, que trajeron en sus alforjas una inquietud por el conocimiento, que incentivó y contagió a los hijos de esa sociedad para la época aislada, casi dormida que despertó al estímulo de su benéfica influencia. Se inició una nueva etapa parra la vida de la región.

Los empleos, las escuelas, las obras de infra-estructura que se llevaron a cabo tanto en el sector agrícola como en el urbano trajeron consigo la aparición de una nueva clase social que se definía a la par de que iba tomando conciencia de su rol no solo en el estrecho medio provinciano sino ya en una dimensión mucho más amplia de la vida del país, como ciudadanos con derechos y deberes, imponiéndose metas de progreso en todos los órdenes.

Un capítulo importante del momento histórico a que aludimos lo protagonizó un hombre que llegó a Neiba a desempeñarse como Procurador Fiscal de la nueva provincia. Era un hombre de la ciudad , don Freddy Prestól Castillo, que venía lleno de incertidumbres con la convicción de que había sido enviado por el Dictador a un exilio, que luego se transformó en una feliz aventura, en un reto que parió una de las obras más emblemáticas y hermosas escritas en honor a pueblo alguno: “ Pablo Mamá", que recogió el acontecer de la guerra de los seis años contra el presidente Buenaventura Baez y la preeminencia del patriota , guerrillero y caudillo General Pablo Ramírez. Todo un compendio de la historia de nuestras gestas que sin su oportuna intervención pudo perderse con la desaparición física de los últimos testigos y actores que para ese momento eran octogenarios, nonagenarios y hasta centenarios como los hijos del General Dionisio Reyes: José Anastasio Reyes, guerrillero que participó en el asalto a la comandancia de armas de Neiba y en el asalto que se dio en Cambronal al general Marco Evangelista Adon (este hombre: José Anastasio Reyes, me decía mi tío Arturo Sosa , poseía aún ya anciano una memoria fotográfica ) y Bartolina Reyes, residente en el poblado de Barbacoas o de Las Barbacoas, hoy municipio de Jaragua.


El autor es abogado y literato, reside en Neiba. 
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