Por Luis Herasme
www.elfututo.net
Domingo, 12 de abril 2026.
El fracaso de las conversaciones en Pakistán marca un momento altamente crucial en la pausada guerra entre Irán y Estados Unidos, dejando en evidencia la debilidad de cualquier intento de entendimiento.
En ese contexto, el reciente alto al fuego no parece haber sido una iniciativa impulsada por Teherán. Más bien, Irán dio señales de no tener prisa en detener el conflicto, manteniendo una postura firme tanto en lo militar como en lo político.
Por el contrario, todo indica que Washington necesitaba una pausa. El cese de las acciones le permitió reducir la presión interna y la presión internacional y reorganizar su estrategia en Oriente Medio, donde el escenario se ha vuelto más complejo de lo que había pronosticado previo a la imposición de la guerra, conjuntamente con Israel.
El mayor foco de tensión sigue siendo el Estrecho de Ormuz, una vía por donde pasa más del 20 por ciento del petróleo del mundo.
Irán considera esta vía como una herramienta clave de poder. Según su postura, no busca cerrarlo completamente, pero sí controlar quién puede usarlo, permitiendo el paso a países aliados y limitándolo a sus adversarios, en el marco del actual conflicto. Esto le otorga una ventaja estratégica significativa.
El presidente Donald Trump ha dado señales de un cambio en la estrategia estadounidense. Ante la dificultad de debilitar al gobierno iraní desde dentro, Estados Unidos estaría optando por aumentar la presión económica, especialmente en el sector energético.
Limitar las exportaciones de petróleo iraní se perfila como una vía para continuar el conflicto, lo cual agrabaria el flujo sin necesidad de un enfrentamiento directo, aunque con efectos relevantes en el equilibrio global.
Un eventual bloqueo naval impulsado por Estados Unidos podría provocar una respuesta militar por parte de Irán y por consiguiente una reanudación de la guerra, porque Teherán percibiría la medida como una amenaza directa a su soberanía o a su control en el Estrecho de Ormuz.
Más que una solución definitiva, el alto al fuego parece una pausa estratégica.
Irán mantiene su capacidad de influencia en la región, mientras Estados Unidos ajusta sus mecanismos de presión, porque en su condición de primer imperio mundial, su ego supremacista no le permitirá darse por vencido mientras perciba tener algún espacio de maniobra, aún con el alto riesgo de caer desplomado.

Blogger Comment
Facebook Comment