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Domingo, 4 de enero 2025.
La reciente acción militar de Estados Unidos contra Venezuela ha generado un fuerte debate dentro de la propia política estadounidense.
La reciente acción militar de Estados Unidos contra Venezuela ha generado un fuerte debate dentro de la propia política estadounidense.
Desde el Partido Demócrata, la exvicepresidenta y excandidata presidencial Kamala Harris tomó distancia del presidente Donald Trump y cuestionó el ataque, al considerar que no responde a una política de Estado bien definida, sino a decisiones personales marcadas por intereses de poder y económicos.
A través de sus redes sociales, Harris calificó la operación como “ilegal e imprudente” y puso en duda el discurso que la presenta como una defensa de la democracia o una acción contra el narcotráfico.
A través de sus redes sociales, Harris calificó la operación como “ilegal e imprudente” y puso en duda el discurso que la presenta como una defensa de la democracia o una acción contra el narcotráfico.
Señaló que este tipo de intervenciones ya se han visto antes y que, lejos de fortalecer a Estados Unidos, suelen generar caos, inestabilidad y un alto costo para las familias estadounidenses.
En ese contexto, la exvicepresidenta apuntó directamente al estilo de liderazgo de Donald Trump. A su juicio, la agresión contra Venezuela no obedece a una estrategia imperial planificada, sino al deseo del mandatario de proyectar fuerza y ganar influencia en la región, especialmente en torno a recursos como el petróleo.
Harris advirtió además que este tipo de decisiones pone en riesgo a las tropas estadounidenses y agrava la inestabilidad regional, al realizarse sin una autoridad clara, sin un plan de salida y sin beneficios reales para el pueblo estadounidense.
En ese contexto, la exvicepresidenta apuntó directamente al estilo de liderazgo de Donald Trump. A su juicio, la agresión contra Venezuela no obedece a una estrategia imperial planificada, sino al deseo del mandatario de proyectar fuerza y ganar influencia en la región, especialmente en torno a recursos como el petróleo.
Harris advirtió además que este tipo de decisiones pone en riesgo a las tropas estadounidenses y agrava la inestabilidad regional, al realizarse sin una autoridad clara, sin un plan de salida y sin beneficios reales para el pueblo estadounidense.
También criticó las contradicciones del discurso oficial, como el perdón a figuras vinculadas al narcotráfico y el desplazamiento de sectores de la oposición venezolana.
Finalmente, sostuvo que Estados Unidos necesita un liderazgo distinto, enfocado en las familias trabajadoras, el respeto al estado de derecho y el fortalecimiento de las alianzas internacionales, colocando al pueblo estadounidense en el centro de las decisiones.
Mientras tanto, el Gobierno venezolano calificó la operación como una “gravísima agresión militar” y denunció que los ataques afectaron a Caracas y a los estados Miranda, La Guaira y Aragua, con un saldo de víctimas entre civiles y militares. Según Caracas, el objetivo real de la ofensiva es apoderarse de los recursos estratégicos del país, en particular el petróleo y los minerales.
Tras la detención del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, calificada por las autoridades como un “secuestro”, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de manera provisional la presidencia de la República.
Finalmente, sostuvo que Estados Unidos necesita un liderazgo distinto, enfocado en las familias trabajadoras, el respeto al estado de derecho y el fortalecimiento de las alianzas internacionales, colocando al pueblo estadounidense en el centro de las decisiones.
Mientras tanto, el Gobierno venezolano calificó la operación como una “gravísima agresión militar” y denunció que los ataques afectaron a Caracas y a los estados Miranda, La Guaira y Aragua, con un saldo de víctimas entre civiles y militares. Según Caracas, el objetivo real de la ofensiva es apoderarse de los recursos estratégicos del país, en particular el petróleo y los minerales.
Tras la detención del presidente Nicolás Maduro y de la primera dama, Cilia Flores, calificada por las autoridades como un “secuestro”, el Tribunal Supremo de Justicia ordenó que la vicepresidenta Delcy Rodríguez asuma de manera provisional la presidencia de la República.

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