La Provincia Bahoruco: Entre el Mapa de Mayor Pobreza y su Alto Potencial para Producir Riquezas.



Por Welkin Cuevas


“Una cosa es la pobreza que mides con los números y otra la que está en la cabeza. Si no apuestas al cambio cultural, el cambio material sirve de poco”. José -Pepe- Mujica 
Las estadísticas oficiales con respecto a Bahoruco, consistentemente describen esta, como “una de las provincias más pobres del país”. Tanto que apenas otras dos provincias viven mayor odisea socioeconómica que la nuestra, según se deriva del IX Censo Nacional de Población y Vivienda del año 2010 y lo confirma el Informe General del Mapa de la Pobreza en la República Dominicana del año 2014, ambos estudios citados en el Plan para el Desarrollo Económico Local de Bahoruco, de la autoría del Ministerio de Economía, Planificación y Desarrollo.

Con base en dichas fuentes observamos, que mientras la mayoría de las demarcaciones de la República Dominicana crecen sostenidamente, sin embargo, la provincia Bahoruco paradójicamente experimenta un balance desfavorable en los siguientes indicadores comparados:

Nivel de pobreza: De un total de 32 provincias evaluadas (incluido el Distrito Nacional); Bahoruco ocupa las posiciones números 30 y 29 respectivamente en los renglones de pobreza moderada con un 74.5% y un 33.5% de pobreza extrema; superando en 23.1% la media nacional que es de 40.4% y 10.4% en dichos indicadores (pobreza extrema y pobreza moderada) sucesivamente.

Índice de salud: Situada en la posición No. 23 entre las 32 provincias del país, también en este sensitivo renglón de la calidad de la salud, Bahoruco está por debajo de la media nacional.

Ámbito de la educación: Es el índice que más se destaca junto con los niveles de la pobreza en la provincia de Bahoruco, la cual queda rezagada la posición No. 30 con un índice de 0.211% en comparación con la media nacional que alcanza un 0.616%.

Otros daros de igual interés son los relacionados a la generación de empleos y la ocupación laboral; considerando que -en la Encuesta Nacional de Fuerza de Trabajo del año 2013- en estos renglones, Bahoruco registró un 1.0% quedando en la posición número 25 a nivel nacional, debido a que apenas aportó 37,610 empleados, no obstante tener en ese mismo año: 86,181 personas en edad de trabajar. 

En resumen, esos son los principales factores por los que el Índice de Desarrollo Humano provincial (IDHp) -implementado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) para medir las condiciones requeridas para tener una vida larga, saludable, adquirir conocimientos y disfrutar de una vida digna; en el caso de Bahoruco, es significativamente bajo; con apenas un valor de 0.252, situándose esta provincia en un IDH muy inferior al 0.513 del promedio nacional.

Como podemos observar, es diverso el mapa de necesidades que caracteriza a Bahoruco. Sin embargo, una mirada optimista nos permite también apreciar, que esas debilidades no son mayores que los recursos que nos brinda Dios a través de la naturaleza sobre los 1,296.33 Km2 que conforman esta provincia y los aportes a cargo de los hombres y mujeres comprometidos con su desarrollo. 

Por ejemplo, esas ricas y hermosas montañas que recorren la Sierra de Neiba, pasando por las lomas en los municipios de Tamayo, Galván, Villa Jaragua y Los Ríos; sumado al atractivo que genera el Lago Enriquillo y la fertilidad donde coexiste la caña de azúcar, el plátano y una amplia diversidad de otros productos, sin perder de vista el potencial para el cultivo de uva y una gran variedad de cítricos; son sólo algunos de los recursos con los que cuenta Bahoruco para mitigar las actuales limitaciones y potencializar los medios de producción laboral y económica, a través de programas agrícolas sostenibles y eficientes, incluyendo la agroindustria, promoviendo el turismo rural o de montaña y el régimen de zonas francas fronterizas y la minería; cuyos sectores económicos son reconocidas como existentes todos en nuestra provincia, pero también son todos de muy tímida explotación.


Si a esas riquezas les sumamos un proceso de planificación consensuado, responsable, con programas que a cargo de las instituciones responsables promueva facilidades para la formación técnico-profesional, con miras a generar manos de obras competitivas; y paralelamente impulse la educación universitaria en las áreas de las ciencias y las tecnologías; implementando a su vez alianzas estratégicas con las empresas locales; es altamente probable que en las próximas estadísticas comprobemos que Bahoruco no se conforma más con los números que la sitúan como una de las provincias más pobres del país, sino como un pueblo que se empodera de la iniciativa clave para impulsar su propio desarrollo. 

El autor es abogado y político.
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Sobre Luis Herasme

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