Por Luis Herasme
Martes, 28 de abril 2026.
El nuevo aumento en los precios internacionales del petróleo este martes 28 de abril, vuelve a presionar el costo de la vida en República Dominicana, llamando a profundizar una inflación que se ha mantenido durante años, pero no por causa del crudo.
Con el barril Brent en torno a US$110–111 y el WTI cerca de US$100, el encarecimiento del combustible comienza a trasladarse a transporte, alimentos y energía.
El alza es causada por las tensiones generadas por la guerra que Estados Unidos e Israel impusieron a Irán, riesgos en el suministro global y recortes de producción impulsados por la OPEP.
A nivel nacional, el promedio de la pobreza estructural, la cual mide alimentación, carencias en salud, en vivienda, servicios básicos y educación, afecta aproximadamente entre un 25% y un 35% de la población.
En el Sur dominicano, la situación es significativamente más crítica. Provincias como Bahoruco (60%–75%), Independencia (60%–70%), Elías Piña (65%–75%), Barahona (55%–65%), Pedernales (55%–65%), San Juan (50%–65%) y Azua (50%–60%) presentan niveles de pobreza estructural muy superiores al promedio nacional.
Esto implica que en estas provincias, entre cuatro y hasta siete de cada diez personas viven con carencias significativas en aspectos esenciales de la vida cotidiana.
En República Dominicana, al margen del petróleo, la inflación ha sido constante durante al menos los últimos cinco años, lo cual significa que el nuevo aumento del crudo no inicia una crisis, sino que se suma a una ya existente, generando una especie de “inflación sobre inflación” con mayor efecto negativo sobre las provincias más lejanas del sur dominicano.
Las regiones más pobres no solo tienen menos recursos, sino que también son las más expuestas a crisis globales o mundiales.
En la práctica, el mismo aumento de precios no tiene el mismo efecto en todo el país.
En el Sur dominicano, golpea más y golpea más profundo.
