Por Luis Herasme
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Sábado, 10 de enero 2026.
Frente a un fraude electoral descarado ocurrido en las elecciones del 30 de noviembre, Honduras ha optado por transitar, con firmeza y sin miedo, el camino de la justicia electoral, para preservar su democraia y soberanía popular.
El Congreso Nacional asumió su responsabilidad histórica y aprobó una resolución que ordena un conteo general del proceso electoral de las 19,167 actas, correspondientes a los niveles de elección presidencial, congresual y municipal (alcaldías).
Dicha resolución fue respaldada por la presidenta Xiomara Castro y publicada este viernes 9 de enero de 2026 en el Diario Oficial La Gaceta, adquiriendo plena vigencia legal y fuerza constitucional.
Ana Paola Hall García y Cossette Alejandra López Osorio, consejeras del Consejo Nacional Electoral, se negaron a abrir las 19,167 urnas, con la evidente intención de avalar el fraude, como en efecto lo hicieron.
Optaron por limitar el escrutinio a una mínima cantidad de urnas, pese a la magnitud de las denuncias y a la creciente desconfianza ciudadana.
Las irregularidades denunciadas se produjeron en un contexto donde el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, expresó abiertamente su respaldo a Nasry Asfura, del conservador Partido Nacional, antes y después del proceso electoral, enviando una señal que, lejos de fortalecer la transparencia, profundizó la sospecha.
Si Nasry Asfura y el Partido Nacional aseguran haber ganado, ¿por qué temer al voto por voto?. Quien vence limpiamente no rehúye a la transparencia, sino que se apoya en ella, seguro de una reconfirmación.
El conteo público, con árbitros, veedores y observación abierta, no ha de ser vista como una amenaza para la democracia hondureña, sino como una expresión que permitirá ver la real magnitud de este tollo electoral.
El voto por voto no divide; ordena e imprime confianza; no debilita al Estado, lo fortalece; no persigue a nadie, pone la verdad sobre la mesa y a la vista del pueblo.
Muy bien por Honduras, porque cuando un país defiende el sufragio con transparencia y coraje institucional, no solo protege una elección; también defiende su futuro democrático.
