Temo, Rúa y otros sonreían cuando los trasladaban a Najayo.


Por Sandra Guzmán.

Temístocles Montás a su salida del Palacio de Justicia de Ciudad Nueva hacia la cárcel Najayo, donde cumplirá prisión por su presunta implicación en los sobornos de Odebrecht en el país. (Kelvin Mota)
Varios de los imputados del caso Odebrecht que fueron trasladados este lunes a la cárcel modelo Najayo-Hombres lucieron relajados y sonrientes cuando salieron del Palacio de Justicia, de Ciudad Nueva, en el Distrito Nacional, donde permanecieron por 14 días detenidos.

Sonrisas, saludos y señales de triunfo, fue el común denominador entre los detenidos mientras dejaban el lugar. Todos lucían impecables y con buen ánimo. Temístocles Montás, ex ministro de Industria y Comercio, hizo la V de la victoria a su paso hacia el autobús que lo trasladaría a la prisión donde está previsto que cumpla seis mese de prisión preventiva como medida de coerción. Vestía chacabana blanca. Un grupo le voceaba: , “Temo, querido, el pueblo está contigo”.

Otro que mostró gestos de triunfalismo mientras saludaba fue Máximo De Óleo, exdirector de la Empresa de Generación Hidroeléctrica Dominicana (EGEHID). Díaz Rúa, ex ministro de Obras Públicas, dejó ver una sonrisa cuando caminaba y saludaba de una manera un poco más tímida que los otros.

De su lado, Andrés Bautista, presidente del Partido Revolucionario Moderno (opositor) y ex presidente del Senado, saludaba de manera parca a las decenas de personas que estaban en los alrededores del Palacio de Justicia. Una tímida sonrisa adornada sus labios y su rostro no denotaba un estado de ánimo bajo.

Mientras que con rostros más circunspectos salieron el abogado Conrado Pittaluga y el ex vicepresidente ejecutivo de la Corporación de Empresas Eléctricas Estatales (CDEEE), Cesar Sánchez, el diputado Ruddy González, quien lucía un traje a diferencia de los otros implicados en tenían puesta camisas, chacabanas y algunos jeans.

Risas en la guagua también

Ya a bordo del autobús que los llevó a Najayo Díaz Rúa, Temístocles Montás y Andres Bautista eran todo sonrisas.Estaban colocados al lado de la ventanilla por lo cual sus rostros se podían observar. Tenían a su lado un custodio y en la calle unidades policiales escoltaban el vehículo.